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Orquesta: brillo y fuerza interpretativa |
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lunes, 16 de junio de 2008 |
 | | Inchausti y Calderón bribrantes | Un gran maestro y un joven virtuoso.Quienes asistimos al concierto ofrecido por la Orquesta Sinfónica de Salta el pasado viernes 13 de Junio, vivimos momentos inolvidables. En la primera parte fuimos deslumbrados por el virtuosismo, la perfecta afinación y dominio del instrumento del joven violinista argentino Xabier Inchausti, quien ofreció una muy ajustada versión del Concierto de violìn Opus 77 de Johannes Brahms.
En todo momento el joven Maestro lució seguro y con absoluta com prensión estética y técnica de la difícil partitura, ejemplo quintesencial de la literatura violistica del siglo XIX. La orquesta de Salta fué digna acompañante, proporcionando el colchón necesario para la ejecución del solista, siempre bajo la expertísima y dúctil batuta del Maestro Pedro Ignacio Calderón.
 | | El violinista tocando Brahms | Como bis, Inchausti deslumbró al numeroso público con una de las variaciones para violín solista sobre "La Molinera" del compositor italiano Nicoló Paganini. De nuevo hizo alarde el joven virtuoso de su perfecta afinación, su depurada técnica y su diáfana comunicación con la asombrada audiencia.
La segunda parte también estuvo compuesta de obras de compositores alemanes. Aquí la sinfónica brilló en sonoridad, en matices, en amalgama sonora, y todo esto se originó, por supuesto, en la magistral conducción del Maestro Calderón, quien estuvo en lo que puedo asegurar fué una de sus noches más inspiradas de los últimos tiempos.
El abordar con nuestra orquesta estos dos temas de distinta índole es de por sí un reto que fué convertido en un rotundo triunfo por el ilustre entrerriano. Su perfecto conocimiento y dominio de las diferentes expresividades: la ternura de "Idilio de Sigfrido" de Richard Wagner, homenaje del compositor a su esposa luego del nacimiento de su hijo Sigfrido; y la metamorfosis sonora que exige el Poema Sinfónico "Muerte y Transfiguración" Opus 24 de Richard Strauss fueron llevadas a nuestros oídos en su justa dimensión, con todos los contrastes dinámicos y rítmicos que ambas partituras contienen.
 | | Una orquesta en un punto alto | El balance entre las distintas secciones y su excelente desempeño, convirtieron al Teatro Provincial en un templo de espiritualidades que trascienden a lo inmediato. Sentimos que la fuerza interpretativa de Calderón nos llevó, junto a la orquesta, mas allá de lo cotidiano.
Como un simple ciudadano amante de la música celebro que al fin, luego de una injusta ausencia de varios años, haya regresado a Salta el Maestro Calderón, a quien había visto dirigir varias veces en Venezuela en décadas pasadas. Por la expresión que notamos en los profesores de la orquesta durante y después del evento, estoy seguro de que ellos, al igual que nosotros los afortunados asistentes del viernes, no olvidaremos nunca este estupendo concierto.
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