
| Exposiciones Permanentes |
Para las culturas americanas precolombinas la naturaleza fue considerada sagrada. En especial las montañas que fueron dioses o apus que protegían a las comunidades. El estado Inca le dio suma importancia a este antiguo culto y sus habitantes construyeron en las cimas pequeños edificios para los rituales religiosos hoy conocidos como “adoratorios o santuarios de altura”. Se conocen unas doscientas montañas con restos arqueológicos en toda la cordillera de los Andes. La provincia de Salta tiene en su territorio cerca de cuarenta, siendo uno de los distritos andinos con mayor cantidad de adoratorios de altura. De todos los picos de la región, el volcán Llullaillaco es el más alto y posiblemente fue uno de los más importantes sitios de culto, teniendo en cuenta el trabajo invertido en la construcción de los edificios que se encuentran desde la base hasta la cima, el camino y el tipo de ofrendas allí depositadas hace cinco siglos. |