
| En Argentina la resistencia es el cine del terror |
| martes, 12 de agosto de 2008 | |
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Daniel de la Vega forma parte de un grupo de cineasta que van en contra corriente de la tradición del cine argentino; se trata de la producción de un género casi nunca tenido en cuenta por las productoras nacionales: el terror.
Precisamente sobre las dificultades y prejuicios frente a la producción de cine de terror en la Argentina, será la charla que el director y guionista dictará hoy a las 16.30 horas en la sala Mecano de la Casa de la Cultura, Caseros 460. En la charla se abordará el panorama del cine de terror nacional, la producción para el mercado norteamericano y las productoras independientes especializadas en el género. De la Vega dirigió varios cortometrajes multipremiados y en 2003 coescribió y codirigió Chronicle of the raven. Acaba de finalizar su largometraje Death knows your name, ambas para el mercado norteamericano. El joven directo reflexiona sobre los avatares del género: “Ya no nos ven tanto como bichos raros, hay una serie de propuesta independientes consolidadas que están produciendo cine de terror en la Argentina y que están haciendo esfuerzos que son más bien actos de fe. Es gente que tiene ganas de que este tipo de películas se hagan acá. El realizador independiente de terror, Javier Limen, dijo una frase bastante feliz que tiene que ver con lo que está pasando: ‘En diferentes países del mundo el cine de autor es la resistencia, en la Argentina la resistencia es el cine de género’”. ¿A qué se debe el poco interés por el género? En realidad no hay una respuesta, porque hoy diría que el sector argentino no responde al cine argentino y punto. Ahora, específicamente por qué no responde al cine de género es una pregunta muy amplia, no sé a qué películas responde la gente; por ahí responde a Misión Pirata. No tiene que ver con el terror en particular, creo que hay un público de género que consume el cine de terror americano, eso es real, vas a un shoping a la noche y las salas están llenas. Pero no hay experiencias consolidadas que se pueda decir hay una película argentina que convocó a tantos espectadores, la realidad es que la única película de terror estrenada en la Argentina es Visitante de invierno. ¿Cómo ves el movimiento de cine de terror? Todo comienza tras el festival de corto Rojo Sangre que cada año se realiza en Buenos Aires, convoca a realizadores independientes que filman específicamente para ese festival. Pero en realidad existe un problema, esa gente nunca encontró un espacio, y en el festival encontró un lugar para que sus películas se vieran, entonces esa gente que filmaba todos los años una película independiente con dos “mangos” para ese festival, de pronto se dio cuenta de que sus proyectos podían encontrar un espacio a través del INCAA. Hoy hay muchos haciendo ese camino y también hay muchos que todavía siguen consolidándose a través del Festival. A partir de ahí se empezaron a armar grupos de gente que tenían intereses en común, gente que tenían ganas de que sus películas existan y después fue un paso lógico: “vamos al Instituto ahora, porque estamos relegados”. ¿Cómo fue la realización de la Muerte conoce tu nombre (Death knows your name)? Esta es mi segunda película, una película independiente de un presupuesto de 15 mil dólares, realizada para el mercado americano, hablada en inglés con actores argentinos, un proyecto diseñado desde lo que había, porque realmente no da el presupuesto. No se diseñó un proyecto soñado, sino un proyecto posible. Había una locación que era posible y se escribió un guión para esa locación. Se estableció toda a una estructura para que fueran posibles esos costos. ¿Qué temas abordarás en la charla? La charla será un poco el relato de cómo es el universo del género en cuanto lo que está pasando históricamente, los prejuicios que uno afronta a la hora de presentar un proyecto, las dificultades. No estamos en un espacio de comodidad, pero hay una cosa muy particular que tenemos los que estamos involucrados en este movimiento: nos conocemos todo, sabemos qué hizo cada uno y hay mucha unión y comunidad, mucho trabajo en equipo, cosa que en otros lugares no lo veo. Esto tiene que ver con esa cosa de estar relegados y condenados y no poder hacer lo que nos gusta y la única forma en que encontramos ese espacio es juntando fuerzas. Nos encontramos en una dicotomía: o este cine existe o no existe, y elegimos que exista. |